La cocina de la abuela en domingo
En la casa fría, el olor a ajo y pimentón hacía de estufa emocional. La abuela movía el cazo con cadencia y probaba la sal en mano. Aprendimos paciencia, limpieza y cariño. Esa sopa barata nos reunió, curó resfriados inventados y nos enseñó a valorar lo pequeño, escrito en familia.